Dos cosas: una aguja y un ovillo. Cualquier lista más larga te está vendiendo algo. Si quieres el par exacto: un acrílico liso y claro, de grosor DK o worsted, y la medida de aguja impresa en su etiqueta, que caerá entre 4 y 5,5 mm.
La lista honesta
Casi todas las guías para principiantes abren con diez artículos. Esto es lo que vale cada uno el primer día:
| Comprar ya | Comprar tras acabar algo | Dejar para después |
|---|---|---|
| Una aguja, de 4 a 5,5 mm | Unos marcadores de puntos | Un juego completo de agujas |
| Un ovillo de hilo liso y claro | Una aguja lanera para los cabos | Agujas ergonómicas o intercambiables |
| Las tijeras que ya tienes | Una cinta métrica | Lana, alpaca, mohair, cualquier cosa peluda |
Las tijeras cuentan como gratis porque ya las tienes. Ese es de verdad todo el equipo inicial, y el total sale por el precio de un ovillo.
¿Por qué esa aguja y ese hilo?
La medida de la aguja tiene que ir con el grosor del hilo, y por eso la etiqueta del ovillo te dice cuál usar. Sigue la etiqueta antes que un número leído por ahí: dos agujas con la misma letra pueden no medir igual según la marca, y solo los milímetros son fiables. Mira los tamaños de agujas de crochet.
Acrílico para el primer ovillo, no porque sea mejor, sino porque es barato, no se abre en hebras y aguanta que lo deshagas veinte veces. Lo vas a deshacer veinte veces. Guarda la lana para cuando eso deje de pasar.
El color importa más que la fibra
Esta es la parte que casi ninguna guía dice en voz alta, y decide si tu primera hora es agradable o penosa.
No se aprende a tejer crochet con un hilo en el que no ves los puntos. Azul marino, negro, multicolor, peludo, cualquier cosa con halo: los puntos desaparecen en la masa. Y si no los ves, no los puedes contar, así que cada error queda invisible hasta que la labor se tuerce a la vista y ya es tarde para encontrar dónde empezó.
Un color claro, liso y de un solo tono deja cada punto a plena vista. Crema, avena, rosa empolvado, gris claro. Es lo más barato que puedes hacer para aprender más fácil, y cuesta lo mismo que el negro.

Qué dejar en la estantería la primera vez
- Un juego de agujas. Necesitas una medida hasta terminar una labor. Un juego es una decisión para la que aún no estás lista.
- Los mangos ergonómicos. Resuelven un dolor que todavía no tienes.
- Un patrón. Un patrón es un segundo idioma encima de un gesto nuevo. Aprende la cadena y un punto, y luego lee cómo leer un patrón de crochet.
- El hilo bonito. Va a acabar en una muestra de práctica que deshaces. Cómpralo para la segunda labor.
Tu primera labor
Haz un cuadrado plano. No una bufanda, que es larga y aburrida, ni un gorro, que se trabaja en redondo antes de saber contar una vuelta plana. Un cuadrado del tamaño de una manopla enseña las tres cosas sobre las que se construye todo lo demás: montar una cadena, trabajar en vueltas de ida y vuelta, y mantener el mismo número de puntos en cada vuelta.
Ese último punto es donde se tuercen todos los primeros cuadrados, y conviene saberlo antes de empezar: mira por qué mi crochet queda ondulado si los bordes empiezan a ondular.
Cuenta desde la primera vuelta, con Knittle
Lo que separa un primer cuadrado recto de uno torcido es contar los puntos al final de cada vuelta, desde la vuelta uno. Knittle es un contador de vueltas y puntos para crochet y tejido: toca una vez por vuelta, ponte un objetivo para tu cuadrado y deja la labor sin perder el sitio. La cuenta te acompaña en el iPhone, el iPad y el Apple Watch.