Cuenta las uves a lo largo del borde de arriba de la vuelta que acabas de terminar, una uve por punto, y hazlo antes de girar. Ese único hábito atrapa casi todos los errores de crochet mientras todavía cuestan treinta segundos de arreglo. El resto de esta página va de los dos extremos, donde quien empieza pierde el hilo.

¿Qué estás contando exactamente?
La parte alta de cada punto de crochet, sea cual sea su altura, termina en dos bucles que quedan uno al lado del otro y se leen como una pequeña uve tumbada. Esas uves se alinean a lo largo de todo el borde superior de la labor. Una uve es un punto. Da igual que fuera un punto bajo o un punto alto doble: la parte alta se ve igual, y por eso este método funciona con cualquier patrón.
Pon la labor en plano, con el derecho hacia ti, y recorre ese borde con el dedo mientras cuentas. Contar de cabeza mientras el tejido cuelga de la aguja es justo la forma de saltarse números.

¿El método de las uves o el de los cuerpos?
Hay dos referencias, buenas en momentos distintos:
| Método | Qué cuentas | Mejor para |
|---|---|---|
| Las uves de arriba | Los dos bucles de la parte alta de cada punto | La vuelta recién terminada, con cualquier altura de punto |
| Los cuerpos | El tronco vertical de cada punto | Puntos altos, y una vuelta terminada hace rato |
En punto bajo los cuerpos son cortos y apretados, así que ganan las uves. En punto alto y punto alto doble los cuerpos son altos y quedan bien separados, y a mucha gente le resultan más fáciles de contar que las uves de encima. Usa el que se lea mejor con el hilo que tienes en la mano, y quédate con ese durante toda la labor.
Los errores viven en los dos extremos
Casi nadie se equivoca en mitad de una vuelta. Los errores viven en los bordes, y solo hay dos:
- El principio. Si la cadena de giro cuenta como punto, es tu primera uve y hay que incluirla. Si no cuenta, no es un punto y no hay que incluirla. Esta sola decisión es la primera causa de cuentas que se desvían: mira la cadena de giro cuenta como punto.
- El final. El último punto de la vuelta va en la parte alta de la cadena de giro de la vuelta anterior, o en el último punto de verdad, según esa misma decisión. Si te lo saltas pierdes un punto por vuelta; si haces uno de más, ganas uno.
Si tu total falla por un punto, en todas las vueltas y siempre en el mismo sentido, la causa está en uno de esos dos extremos y en ningún otro sitio.
¿Cuándo hay que contar?
Al final de cada vuelta, antes de girar. Ni "de vez en cuando", ni "cuando se ve raro": cada vuelta. Una cuenta mal detectada al momento es una vuelta que deshacer. Detectada diez vueltas después es una tarde entera.
En una labor ancha, pon un marcador cada veinte o veinticinco puntos mientras haces la primera vuelta. Así nunca recuentas la vuelta entera: cuentas el tramo que no cuadra. En una manta, eso convierte un recuento de tres minutos en uno de diez segundos.
Trabajar en redondo no tiene borde superior que recorrer, así que el método cambia por completo: mira contar vueltas en amigurumi y perder la cuenta en redondo.
¿Y si la cuenta ya está mal?
Compara primero con el patrón y luego decide. Un punto de más en una muestra vale la pena deshacerlo. Un punto de más en la vuelta 40 de una manta, en un punto que lo disimula, muchas veces se arregla en la vuelta siguiente con un aumento o una disminución. Las dos salidas son legítimas, y saber cuál elegiste importa más que cuál fue.
Lleva la cuenta sin recontar, con Knittle
Contar las uves te dice dónde estás una vez. Un contador te lo dice cada vez que retomas. Knittle es un contador de vueltas y puntos para crochet y tejido: toca una vez por vuelta, lleva un contador aparte para un motivo, ponte un objetivo y mira cómo se llena el anillo. Las cuentas te acompañan en el iPhone, el iPad y el Apple Watch, así que dejar la labor ya no cuesta nada.